Monday, January 31, 2011

¡Gracias!

He cerrado y abierto y vuelto a abrir y cerrar este blog varias veces ya. Hoy, como mera cortesía para quienes aún se dan una vuelta por aquí de vez en cuando, o llegan de primeras, me gustaría declarar este blog formalmente cerrado.

Muchas gracias a todos los que participaron y comentaron sobre sus experiencias como mexicanos en el más allá de las fronteras nacionales. Les deseo suerte, éxito y muchos y muy buenos tacos de pastor.

¡Hasta pronto!

Wednesday, November 18, 2009

Siguen los comentarios al post de las güeras

El año pasado, publiqué un post sobre mi visita al consulado mexicano en Houston para obtener mi pasaporte, durante la cual vi cómo un par de visitantes mexicanas de clase media alta usaban el poder de sus influencias para saltarse la larguísima cola, de unas cuatro horas de duración, que había que hacer, y que yo sí hice. Aunque en el post me referí a ellas como "güeras", no hacía alusión al color de su pelo, sino a algo más. Creo que si uno es mexicano y ha vivido en México, sabe a lo que me refiero. O eso pensaba yo.
Curiosamente y a pesar de que este blog ha estado dormido ya por varios meses y de que ese post se publicó hace más de un año, siguen llegando comentarios al respecto. Eso me ha dado la idea de retomar esa discusión, desempolvar un poco PSN, y compartir estos comentarios. A ver qué les parecen

Hoy, un lector anónimo comentó:

"De güeras no tienen nada, son oscuras de pelo y de piel, posiblemente la piel no tan oscura como los demás, pero nada de que sean güeras
será que son las meseras de restaurant donde va siempre a comer el funcionario del segundo piso, que les habra dado su tarjetita de visita para que vayan directamente con él sin hacer cola".
El 17 de mayo pasado, otro lector escribió:

"NO DISTINGUÍ A LAS GUERAS CHULAS, VÍ A UNAS VIEJAS PARADAS CON PELO NEGRO A LAS QUE NO SE LE VE NADA DE BELLAS."

En junio de 2008, otro lector más dijo:
Pienso que es el complejo del mexicano que llevara hasta la tumba: el malinchismo, que es que todos gueritos...no ma'. hay mexico tan lejos de ti y tan cerca de los gueritos.
'ta bien que no quieres ser guero; pero no me digas que espaniol si: ya que el verbo en la foto esta conjugado a la espaniola? no me falles. o es la academia real espaniola que dice que ese es el correcto espaniol.


Saturday, July 4, 2009

PSN Is Back (& Five Conclusions About Mexican Middle-Class Diaspora)

Dear friends,
After months of silence, PSN (this blog, that is) is coming back to life. No estaba muerto, ¡andaba de parranda terminando una beca, mudándose and so much on!

Anyway, now that I finished the Knight Fellowship at Stanford and came back to real life (Austin and the rest of the world, where PCs are the standard and not everyone around is holding an iPhone), I'm glad to resume my blogging about what Mexicans abroad are doing out there, in the world beyond la línea, la terminal 4 del AICM, et cetera, et cetera.

During these months I was thinking about why, how and if I should continue with this blog at all. The main reason to launch this blog in March 2007 was to explore the reasons behind the increasing migration of Mexican young professionals to Western countries, and I wondered if I had already found some answers.

After dozens of posts, interviews and PSN questionnaires received, I think I have (roughly) reached five (somehow rock-solid) conclusions:

1. Most of us left Mexico voluntarily, looking for a better future abroad. Most of us did not leave Mexico for financial reasons.

2. Most of us have gained in quality of life, but in most cases have lost some of the privileges we were pampered with while living and growing up in Mexico. Most of us, though, don't miss that (terribly) and consider the trade-off a good one.

3. Most of us have other friends who are also living abroad, but most of our relatives remain in Mexico.

4. Most of us would like to go back to Mexico only if the country would evolve (in so many ways) and could offer us what we gained by living abroad. Most of us haven't quit to the homecoming ideal, but most of us have come to terms with the possibility of never moving back to Mexico.

5. Most of us think the diaspora we represent won't have any consequence in Mexico's future. Most of us think people don't care nor talk about this phenomenon in Mexico--or abroad, I'd add. And we don't make much of it, by the way.

While the exploration of the reasons and consequences for this educated- middle-class-driven migration (brain drainage is other fancy title we could give to it) is far from being concluded--David Luna, egregious journalist from Grupo Expansión and a former Innovation Journalism Fellow at Stanford himself, is conducting a formal research on the matter for once--I think this blogging space could still be useful as a sounding board and to-go place for all things Mexican-professionals-abroad.

So, Mexicans out there, let me know what you guys are up to these days, keep spreading the word about PSN as you so generously have done so in the past or simply drop me a line and have your say.

Abrazos,
Antonio

Saturday, March 7, 2009

Chilling LA Times Series on Mexico's Drug War


Since last June, a special team of Los Angeles Times' reporters have been consistently covering the bloody drug war that so far has killed more than 7,000 people since it started in January, 2007. But it has been just recently that the special website they LAT put together to feature their special coverage caught my eye.
It's really impressive and it gives a clear idea of what the current surge of violence in Mexico is all about. Also, some of the more recent stories published in the series depict how the violence is now spilling over on this side of the border.
Check it out at by clicking here, and let me know what you think.

Sunday, February 1, 2009

La migración mexicana en España, académica y rosa

El perfil del inmigrante mexicano es: profesionales de entre 30 y 40 años, clase media o alta, concentrados en Madrid, Barcelona y Sevilla, más mujeres que hombres, eligen venir a España para realizar estudios de posgrado y durante su estancia construyen relaciones laborales y/o sentimentales que terminan por quedarse en el país".
José Ramón Santillán Buelna,


José Ramón Santillán Buelna*, profesor de periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, lleva algunos años investigando la migración de mexicanos a España. En la próxima primavera publicará un libro con los resultados de su investigación. Por ahora, Santillán Buelna, buen amigo mío y egregio paisano toluco, ha tenido la bondad de adelantarnos algunos de los datos más interesantes de su investigación en este texto.

Diáspora mexicana en España
José Ramón Santillán Buelna*

El perfil del inmigrante mexicano es: profesionales de entre 30 y 40 años, clase media o alta, concentrados en Madrid, Barcelona y Sevilla, más mujeres que hombres, eligen venir a España para realizar estudios de posgrado y durante su estancia construyen relaciones laborales y/o sentimentales que terminan por quedarse en el país.

Las principales características de la inmigración mexicana en España son académica y rosa, unos vienen a estudiar y se quedan, y otros se casan con españoles. Así, lo señalan los 9,466 permisos de residencia otorgados hasta 2008. Estudiantes que modificaron su visa a trabajador por cuenta ajena son 2,821 y las autorizaciones de residencia por matrimonio con españoles son 6,645.

Situación que señala que España se ha convertido en un país de emigración para los mexicanos. Cada año vienen cinco mil estudiantes a hacer estudios de posgrado, y algunos se quedan porque se casan o encuentran trabajo. Otros, vienen con su pareja española a iniciar una nueva vida aquí.

Este dato se desprende de la investigación “Inmigrantes mexicanos en España. Una inmigración académica y rosa” realizado por quien esto escribe, profesor en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, y que será publicado en primavera. El estudio tuvo como objetivo definir los perfiles de la inmigración mexicana. Su volumen, origen geográfico, nivel educativo, clase social, edad y sexo. Tipo de autorización de residencia, matrimonios mixtos.

Es la primera vez que se analizan una serie de datos estadísticos de organismos oficiales españoles, como del Instituto Nacional de Estadística (INE) y del Observatorio Permanente de la Inmigración, para establecer los perfiles de los inmigrantes mexicanos. En este texto, resumimos algunas de características de ésta comunidad que muestran su papel en el proceso migratorio que vive España.

Para enero de 2008, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), residían 12,633 mexicanos, que representan menos del 1% del total de la inmigración Latinoamérica. Viven en tres principales comunidades: Madrid, Cataluña y Andalucía. Su número aumenta en una media de 1,500 por año. Es una comunidad pequeña comparada con otras cifras de inmigrantes latinoamericanos, ecuatorianos (420,110), colombianos (280,705), por poner dos ejemplos, pero la comunidad mexicana es muy compacta, en términos de edades, sexo, procedencia, actividades laborales, niveles educativos y expectativas migratorias.

Otras características de los mexicanos son la edad y sexo, los datos señalan que el 90% tiene entre 16 y 64 años. La proporción que suponen los menores de 16 años y mayores de 65 es muy inferior 827 personas menores de 16 años y 301 mayores de 65 años. La media de edad es de 34,7 años. Según sexo, 7,579 (el 60,60%) son mujeres y 5,054 (el 39,40%) hombres.

La composición por origen geográfico de los inmigrantes muestra como principal tendencia tres ciudades: Distrito Federal con su área conurbada (Estado de México), Jalisco y Monterrey. Se puede explicar primero, por la posibilidad para obtener una beca para estudiar en España la concentración de Universidades e Instituciones del gobierno están en estás ciudades. Segundo, si una persona decide venir a trabajar a España debe contar con una amplia experiencia profesional o solicitar su traslado que sólo la da las multinacionales y empresas españolas que se ubican en el DF, Monterrey o Guadalajara, principalmente.

En cuanto al perfil de pertenecer a la clase media o alta, se explica por los requisitos económicos solicitados por el gobierno español para conceder un visado de estudiante que tiene como requisitos para obtener la visa de estudiante: demostrar recursos económicos por 1,000 euros anuales, la media del coste de los postgrados es de 2000 euros anuales, además hay que agregar el costo de la manutención gastos que sólo son accesibles para gente que obtiene una beca o personas de clase media o alta.

De acuerdo, al tipo de residencia 5.988 están en régimen general sin vínculos con europeos y 6.645 en régimen comunitario formado por los familiares de españoles o europeos. Esto significa que más de la mitad de permisos de residencia se han otorgado para mexicanos casados con españoles o nacionales de la Unión Europea. Relacionando éstos datos con el tipo de autorización de residencia tenemos que 2.821 son empleadas por alguna empresa, 71 trabajan por su cuenta, principalmente, una actividad de comerciante (restaurantes), 1.493 viven de sus propios recursos económicos procedentes de su país, 1.603 tienen residencia permanente, y por ultimo, 6.645 están en régimen comunitario.

El matrimonio con españoles es una vía para obtener la autorización de residencia comunitaria de ésta forma 6.645 personas la han conseguido que representa más del 50% del total de mexicanos residiendo en el país.

Otro dato a destacar es la residencia no lucrativa de 1.493 personas que suponen el 10% y que se refiere a la gente que puede demostrar contar con sobrados recursos económicos para permanecer en el país. Esta característica confirma que una parte de la población mexicana es de un nivel económico alto.

Inmigración académica y rosa

Como señalábamos al principio del texto, España para los mexicanos es una inmigración académica y rosa. Es voluntaria, elegida, con recursos económicos, buscando aumentar su nivel académico o laboral, con alta cualificación, de ambos sexos, y también con el objetivo de formar una familia aquí para un grupo importante de personas.

En primer lugar, la inmigración académica es universitaria: los mexicanos vienen a estudiar postgrados (másters y doctorados) que ampliarán el currículum, buscan el reconocimiento que tienen los títulos en una universidad española. Para junio de 2008 había 6.073 estudiantes mexicanos registrados.

Los estudiantes mexicanos eligen un centro universitarios por el idioma, con la licenciatura acceden directamente a estudios de doctorado, el precio de la matricula es accesible, muchos vienen becados por alguna institución de su país o pertenecen a la clase media o alta que posibilita que su familia pueda pagar sus estudios y estancia.

El segundo tipo de inmigración es la rosa: el hecho de que la población mexicana la compongan más mujeres que hombres con permiso de residencia comunitario obtenido por matrimonio con españoles, principalmente. Este tipo de inmigración desarrolla vínculos familiares, sociales, culturales y geográficos que facilita la integración plena a la sociedad española. El factor pareja juega como incentivo para inmigrar porque compensa la distancia del país y de la familia para dar seguridad frente a la incertidumbre de empezar una vida nueva.

La inmigración académica y rosa es un espacio activo. A los mexicanos les interesa conocer la realidad local, como la política, la economía, la cultura que facilita su adaptación. Pero sus intereses van más allá del conocimiento de la dinámica social del país, interactúan en sus ámbitos universitario, laboral, artístico y familiar que contribuyen a su estabilidad profesional y residencial. Aprovechan sus condiciones de privilegio para arraigarse. Los datos del crecimiento anual de inmigrantes mexicanos, señala que algunos de los estudiantes que llegan no regresan y que con el paso del tiempo adquieren la residencia por cualquiera de las formas existentes, como por arraigo o matrimonio.

La inmigración académica tiene un doble análisis, primero, en el país de origen debería de preocupar sobretodo cuando se trata de personas predominantemente jóvenes, con estudios superiores que deciden quedarse aquí por la difícil situación política, y social de allá, y las pocas expectativas laborales que se convierten en el fenómeno llamado fuga de cerebros o masa gris donde el estado no se ve recompensado por la inversión educativa hecha. Segundo, para el país de destino estas personas son capital intelectual y humano que reforzarán los aspectos positivos de la inmigración, su actuación debería de facilitar la integración de otras comunidades menos favorecidas.

Por otra parte, hay otra característica de la inmigración mexicana, llamada rosa, determinada por contraer matrimonio: más de la mitad de permisos de residencia se han dado de ésta forma, especialmente de mujeres, pero también de hombres. Las mujeres trabajan o estudian y, por tanto, tienen un entorno positivo para su integración, donde también sus características socio-económicas contribuyen a ello. Los inmigrantes casados forman familia aquí, pertenecen a una sociedad tradicional que tiene hijos.

Por último, si la inmigración mexicana es por razones académicas o por matrimonio y no la falta de recursos económicos, seguirá gozando de oportunidades que posibiliten su desarrollo profesional en éste país y la buena percepción positiva de la población local. Esa situación se debe a su perfil universitario, nivel económico medio o alto que contribuye a una socialización amplia, genera una dinámica de contactos laborales, sociales y afectivos que posibilita su adaptación, por la vía laboral o matrimonial.

Friday, January 30, 2009

The Speech Everyone's Talking About

Fiery and smart political analyst Denisse Dresser addressed Mexican Congress and said some cool yet tough stuff. Here's for your enjoyment. Sorry is in Spanish...

Tuesday, January 27, 2009

(Bloody) New Big News Mexico Page on Huff

The Huffington Post has opened a Big News page devoted to Mexico. Sadly, ninety percent of all news featured have the search terms drug wars, drug trafficking or national-security threat involved. Enjoy.  

In Mexico City, Every Newspaper Has Its Own Reality

El Universal didn't seem to notice Andres Manuel Lopez Obrador's massive Sunday rally. As you can see on La Jornada's front cover, thousands of followers gathered around the left-wing charismatic leader, former presidential candidate and self-proclaimed Mexico's Legitimate President in Mexico City's Zocalo, or Main Plaza, to demand government actions against the domestic economic crisis. You can tell the significance of the rally just by looking at the picture, right?

Well, unfortunately it seems El Universal didn't assign any reporter or photographer to cover the event, or did it? What do El Universal readers make of it? What's your take on it?

Wednesday, December 17, 2008

Hundreds Sign Up for Let's-Cut-the-Crap-Mexico-is-not-doing-Okay Campaign

I just saw this new group recently created on Facebook that is part of a citizen-based campaign called, in rough translation, 'Let's cut the crap--Mexico is not doing okay' or 'Dejemos de hacernos pendejos: México no va bien'.

If you're on Facebook, I invite you to visit the group's homepage and read its mission and the comments Mexican FB users have posted there. Very interesting stuff. While the bottom line of most of them might be counterintuitive, it is true as hell: Mexico will only improve when their citizens, especially those on the middle and upper-middle classes who control a vast majority of decision-making processes in Mexico that affect income distribution and equalitarian access to opportunities, step forward and decide to change themselves. Mexico will become a real democracy only when its elite decides to open up and honor citizen rights for all Mexicans in the same way.

I'll cut the crap myself and better encourage you to go make up your mind yourselves. In the meantime, I guess this will be the first group I sign up for on Facebook. But it's just me.

Wednesday, November 26, 2008

Mexican Government Reports Decrease in Number of National Migrants

El Universal newspaper is reporting that the number of temporary migrant workers who crossed the border to the U.S. slowed down between 2006 and 2008. According to a survey conducted by Mexico's Geography and Statistics Institute, the number of Mexican nationals who left the country for each one thousand who remained therein decreased in 42.3 percent.

By contrast, the number of immigrants who went back to Mexico didn't change.

More on the story (in Spanish), here

Tuesday, November 25, 2008

No One's Talking About Us. Not Even Us

I have to admit I found about the news in the form of gossip only two weeks ago. A good friend of mine who lives in New York brought it up over the omelettes we both were having for breakfast in a Diner close to the Madison Square Garden.

"Did you know even Alejandro Junco moved his family out of Monterrey?," she told me while we were talking about a fixture topic among Mexican expatriados: who else is already living abroad, where are they moving and why. "Yes, se armó un relajo porque Junco no dijo nada en el periódico; se supone que nadie sabía," she went on to explain when I confessed I didn't know anything about it. Shame on me, I know. The story was really old; back from September. But apparently it only appeared on The San Antonio Express-News (a paper I don't read) and Reporte Indigo (a website I don't read).

That the Junco family has decided to move to, of all places, beautiful and great Austin, Texas (the place I now consider home), didn't surprise me. What really surprises me is the large amount of people who are still living in Mexico given what's been going on there for years. But what really struck me was that Junco's leaving didn't make news in Mexico, and that Junco himself decided to keep the news from his own employees.

As any therapist will tell you, it's hard to try to manage a problem or at least to discuss it when it's not even admitted. If you've read this blog in the past, you know its mission is about discussing this very kind of phenomenon. But no one will talk about his/her own experience. Not even the owner of one of Mexico's largest newspapers.

Monday, November 24, 2008

Debit or Credit? In Armageddon Times, Ejm, Cash

So, gabachos are totally freaking out over the worst economic crisis since Master Card launched its first 'Priceless' oblivious-leading campaign. You can see it everywhere. Been to Ikea in Palo Alto last Friday night, and, guess what, no one there. Even at Ikea, where everything is, like, trendy and cheap! Been last night to the movies, and, yep, it looked like Tuesday night. America (the state of mind, The Empire, not Ferrara, the actress) is feeling pasos en la azotea. For it's not used to this severe gloominess. Yes, every decade the United States' economy goes a little bit down before going higher up, but this one looks pretty feo, and it will get worse. Everywhere.

So, at this point you may be asking, "Dude, if the economy is doing so badly, what the hell were you doing at Ikea? Why not turning to Netflix to get some Sunday-afternoon foolish fun instead of doing movies at a ten-dollar-ticket theater?" Well, that's my point. For those of us who come from Latin America, the words Economic Crisis do not belong to the news, they belong to the memories of our upbringing. In Latin America, the act of surviving a financial downturn surpassed long ago the category of contact sport. It has become an Art. Latinoamericanos already know that getting totally scared about lack of money or opportunities or truth or plain future won't do anything good for us. Life is short and debt doesn't come back to haunt you when you're death. Let's live la Vida Loca, carnales!

(Yes, that's also why we're still down there in the C-list of developing countries. But that's another, rather boring story.)

Today's credit crisis will be big. They will make movies out of it in like, five, six, years time. And I already know how one of them will begin. I've seen that scene with my own eyes this afternoon.

Around 7:30 p.m. I stop by Supercuts on El Camino Real in Menlo Park (Northern California, Planet Earth) to get a haircut. I like Supercuts because its service is 1) Cheap, 2) Really Fast, and 3) Stylists there do small talk only for a couple of minutes. Once my cabellera is nice and trimmed, I drift to the cash register, and the nice stylist/cashier apologizes for 1) Not being able to accept my two-dollar-off coupon printed on the back of a Safeway receipt (the Supercuts that takes those is, actually, on Mountain View), and 2) Having a "problem" with the credit-card machine so she can only take cash. I apologize back to her because 1) I don't have a problem with the coupon, but 2) I only have $17 in cash with me, and since the haircut is $16 there will be only one extra buck for her tip. "It's fine," she concedes, with a sad voice. As I hand the bills out to her I feel 1) In Mexico in the eighties or 2) In any New York bar (I'm sure New Yorkers had it coming long before it all started, for their obsession with cash is not normal.)

So, anyway, I leave Supercuts and drive a couple of blocks north to the Safeway whose Supercuts-coupons didn't work for me. In a swift shopping mood, I carry three boxes of four-cheese frozen pizza, two gallons or organic whole-milk for my becerro-like children and a number of assorted salsas we ran out of at home (you can take the güey out of Mexico, but you can't take Mexico out of the güey.) Then I head to the self-checkout cash registers to pay and go (I love self-checkout! I have a crush on interacting with machines who don't require humans to operate, I can't help it) and the polite clerk who oversees the self-checkout area approaches me with a totally inappropriate old-fashion question: "Excuse, me, sir, are you paying with cash?," he asks. As I reply with a solid what-kind-of-question-is-that no, he goes onto  explain, "We're having a problem with the credit card system in all cash registers and we are only taking cash".

At that point I turn my head to my left and stare at the eight-plus human-operated cash registers and I get the (Big) picture. All of them have come to a complete stop. Cashiers keep pushing buttons on their machines trying to make them work, to no avail. Middle-aged men wander around the paying zone talking worriedly on their cell phones with an expression on their faces that can only mean one thing: wife's on the other side of the line. A line of people of all colors starts to form in front of the only ATM-machine available in the grocery store. And, of all a sudden, I remember 1) The Economist this week's headline cover which I glanced at Borders this morning: "All you need is cash," and 2) A story I heard moments before on American Public Media's Marketplace on how people who (inexplicably) managed to stay out debt or who (inexplicably) have come out of it are deciding to go vintage Economy wise by paying all in a cash-only mode.

As I follow suit and get in line to get some cash from the ATM-machine I remember my frustration the last time I tried to pay with credit card at a gas station in Pátzcuaro, Michoacán, around four years ago, and discovered that, OMG, they were yet taking cash only!

So, if the end of the world will come in the form of a financial crisis, I already know how it will start. Or started. Meanwhile, I try to bring together my inner Latinoamericano and my inner Immigrant-American and hold on tight to my retro-cool cash, trying not to worry (too much) about what's next for us in this Post-9/11-Post-China-and-India-Post-Everything-Goes-Bush-Era Hope-driven Obama-lead world and enjoying the ride. For if this downturn is like the ones I lived before, back in México lindo y que-pinche-que-el peso-se-esté-depreciando-tanto-carajo, it won't be the last one. And that, after all, can be considered all but a gift. From life, that is.

Tuesday, November 4, 2008

Upside Down

Oh, yes. It's here. November 4th. The Day that Will Define the Twenty-First Century. ¿Exagerado? Well, don't think so. When you talk to your Gringo friends and ninety nine percent of they tell you that, if Obama doesn't make it tonight, they will move abroad 'cause el Gabacho will become and unbearable place to live in, things are very likely to smell historical.

What's funny about this History-in-the-making Election Day, is that it feels so similar to the good old days when Electoral Democracy was still a dream in my country, México Lindo y Qué Violento Se Ha Puesto, Carajo. You know, the polls that seem not to be working properly, the excitement of the younger voters for casting their first vote ever, the Right-Wing Scare at the possibility of an Obama/Cárdenas/López Obrador win--classmates in Stanford are telling stories of dorm-mates who are voting McCain because they don't want their parents' assets to be nationalized by Barack 'That Sick Socialist' Obama or their taxes being raised--and the mixed feelings of fear and excitement and anxiety and emotion.

It's like Democracy is Upside Down, or being born again. The Whole World is watching what happens today. Here, in NorCal, friends of mine are already volunteering to ignite up the riots should Barry loses the election. Oh, I hope not. But they would be so if given the case. And to those who claim that will move abroad if Lovely Sarah gets the VP gig I have already advised to better stay at home. 'Cause out there no one will believe America really wanted change.

So cross your fingers, get your ass to the poll if have not and if you can, and let's hope for the best.

The Future of Spanish-language Publishing in the U.S.

This Thursday in NYC, Amercias Society and The Hispanic New York Project will feature a panel discussion on the future of los libros en español en el gabacho. Is there an audience for these books? Are they publishing U.S.-based Spanish-language authors these publishing houses? When will Gandhi open its first branch in Manhattan or Mission District? Too many questions, right? If you have some more or want to hear the experts' responses, drop by, if happen to be in la Gran Manzana.

Hagan click aquí para saber más al respecto.

Sunday, October 19, 2008

Obama and the American Dream

El debate sobre el origen y la complejidad racial de Barack Obama no parará en dos semanas, una vez que concluyan las elecciones en las que, en este momento, un sinnúmero de encuestas lo dan como ganador. Aun si pierde, la discusión sobre cuál fue el peso de su singular perfil socioetnográfico en la decisión de los votantes se extenderá por tiempo indefinido. Aun más, me atrevo a decir que será materia de estudio en universidades durante años porque, aunque intente rehuir del lugar común, es verdad que estas elecciones y el papel que Obama ha jugado en ellas pasarán a la historia no sólo de Estados Unidos, sino del mundo entero.



En las últimas semanas ha arreciado el análisis sobre el impacto que el perfil racial de Obama tendrá en el resultado electoral. El fin de semana pasado, The New York Times Magazine se preguntaba en su portada "Can Obama Close the Deal With Those White Guys?", en referencia a los esfuerzos del candidato demócrata por ganar el voto de la clase trabajadora anglosajona, religiosa y conservadora, mientras que la revista Harper's, en su edición de octubre, analizaba la relación entre el voto judío y el candidato demócrata en el artículo Obama's Jews, por mencionar sólo dos ejemplos.



Si una buena cantidad de analistas, medios de comunicación y personas en la calle se está preguntando si los resultados de las encuestas que dan ventaja a Obama sobre el republicano John McCain están reflejando exactamente lo que pasará el martes 4 de noviembre, es precisamente por qué todo el mundo se está haciendo la misma pregunta, de diferentes maneras: ¿están los Estados Unidos dispuestos a elegir al primer presidente de color en su historia?



Yo, desde luego, no tengo la respuesta y, como el resto de muchas personas que conozco y que desean ver llegar a Obama a la Casa Blanca, unos días me siento más confiado al respecto que otros. Como me lo dijo recientemente un compañero periodista: "me siento cautelosamente optimista", y pienso que sí, que este país ya está listo para ello, pero también es cierto que me desenvuelvo en un entorno mayoritariamente liberal y que el hecho de ser un inmigrante de origen latinoamericano me hace sentir una empatía casi natural por la causa de Obama.



Lo que sí tengo es un buen número de razones por las cuales los inmigrantes, incluso aquellos que no podremos participar directamente en este ejercicio electoral, deberíamos hacer lo que esté a nuestro alcance para que Obama llegue a la presidencia. Porque podemos hacerlo. Aunque no podamos votar, podemos hablar con nuestros vecinos, amigos, compañeros de trabajo y empleadores que sí podrán hacerlo y explicarles por qué vale la pena votar por él. ¿Tenemos derecho a participar en el proceso político sin importar nuestro estatus legal o nacionalidad? Si vivimos aquí, pagamos impuestos aquí, nuestros hijos van a las escuelas de aquí y nuestros empleos están en riesgo (o no) aquí, claro que tenemos derecho a influir en el resultado electoral.



Obama vivió fuera del país durante una temporada, en Indonesia. Debió convivir con gente diferente a él, desenvolverse en un ambiente que le era ajeno. Se vio distinto a los demás y en la necesidad no sólo de integrarse a ese lugar, sino de intentar entender a la gente que lo rodeaba. En síntesis, ha sido un inmigrante, y para alguien que ha vivido siempre en su país de origen es muy difícil--aunque no imposible--entender el proceso único de adaptación por el que pasa quien deja su país para instalarse en otro.

El padre de Obama era inmigrante también. Él sabe que parte de su origen está en otras latitudes, pero que su futuro es inequívocamente estadounidense. En ese sentido, millones de estadounidenses con orígenes foráneos pueden sentirse identificados con él. Y no sólo eso, el mundo entero está prestando atención a su candidatura porque ven en él a un líder americano--en el sentido geopolítico del término, aunque sea impreciso--capaz de integrar otras visiones del mundo, además de la unilateral estadounidense, a su manera de liderar al país que, pese a todo, sigue determinando en inmensa medida lo que ocurre con el planeta en su conjunto.

Finalmente, Obama está llamando a los padres de grupos minoritarios a involucrarse más en la educación de sus hijos y está abogando por que los jóvenes y niños en todo el país, sin importar su origen, aprendan un segundo idioma. Los padres latinos nos beneficiaremos de lo primero, porque en nuestra cultura aún prevalece la idea de que la crianza de los hijos es un asunto eminentemente femenino, que corresponde, primera y primordialmente, a las madres de familia. En cuanto a lo segundo, nos beneficiaremos todos, porque un país bilingüe siempre es un país más preparado.

Muchas de las cosas que Obama está prometiendo, como ocurre con cualquier político, se quedarán en la retórica de la campaña electoral; algunas otras no llegarán a concretarse porque necesitará de la voluntad política de los representantes y senadores de ambos partidos, lo cual escapa a su control. Sin embargo, su llegada a la Casa Blanca marcaría un enorme precedente, especialmente entre los niños y los jóvenes de este país--y de muchísimos otros donde el racismo y las tensiones entre diferentes minorías aún están tan enraizadas en la cultura que ni siquiera forman parte del debate nacional--y de todos los orígenes, quienes a partir de enero, si es que las encuestas actuales coinciden con el resultado final, podrán verse reflejados en Obama y darse cuenta de que ellos, sin importar de dónde vengan, cuál sea su origen o su componente étnico, también podrán ser presidentes algún día. Y ése es el sueño más inequívocamente americano que puede haber.

Friday, September 26, 2008

Horror. Selfish

I've spent the last ten days without paying attention to the news. Almost any kind of news. I am a journalist, yes. I am. But I'm spending one year in this bubble called Stanford University and, here, reality is a place so distant it is hard to believe. Of course everyone here is super smart and everyone here is doing some thoughtful, brilliant, innovative research on any of one of zillion problems we as humans are facing as one race. But nothing happens here. Problem wise, conflict wise. We're safe here, thinking, reading on how to save the world while the world out there is falling out in tiny little pieces.

From time to time I keep an ear on the gossip side of news. El chisme siempre es el chisme. And today my fellow fellows and I are getting ready for tonight's debate between Obama and McCain. And we all chit-chat about this interview Katie Couric made to Sarah Palin, and this other blog post this super-clever girl wrote on Palin (who else?) in the New York Times, and oh, yes, every morning, while I drive my kids to school, I get goosebumps while listening to the news of the foreclosure crisis in Wall Street on NPR. U.S. business is bad these days, I mean, b.a.d. Del carajo.


Yeah, Palin. For a change.

But those eight people dead last week in Morelia are not in the news I'm consuming these days. They're not part of the conversations I run into every day. In the reality I live in, they don't exist. And I might not go too far if I say this is the reality I've chosen to live in.

This morning I had the chance to read El Universal. Read that the attackers warned the authorities fifteen days before the attack. Read that the Governor of Michoacan, Leonel Godoy, downplayed that fact, stating that the threats made only reference to the Militar parade on September 16th., but did not mention anything regarding the previous night, la noche del Grito, the actual moment of the attack.

Nothing new for me. But I also read this piece written by the Mexican actor Gael Garcia Bernal, where he shares his sorrow for not being there, in Mexico, while his family and friends have to cope with the surge of violence that's engulfing his/my country. He almost feels guilty for having the privilege of being afar, violence free.

Yeah, I felt the same way... ten years ago. Every time I would come back to my preppy house in Lomas de Tecamachalco after spending days in some jodido place in rural Mexico reporting and writing stories on how this ludicrous gap between the rich and the poor in Mexico would generate desperation and helplessness in so many people, I would feel guilty as hell. It was crystal clear the unfairness of everything for me back then. It is crystal clear even today. But I grew tired of living in that status quo every day. I packed my stuff, took my chamacos by the hand, my mujer, and we headed West --just like the Okies would do in the thirties, as portrayed by Steinbeck in the Grapes of Wrath, dreaming of a place full of life and opportunities to better the lot in California this time around.

I feel the pain. Oh, yes. I do. But I know it would be even more painful if I'd still live there. 'Cause either that, the community where all this horror is taking place, is helpless to undo, hand in hand, this path to hell, or myself, unable to overcome my fear, my frustration. Or my selfishness.

Tuesday, September 16, 2008

El giro irrevocable

Lo primero que pensé esta mañana, cuando me enteré del atentado con granadas ocurrido anoche (15 de septiembre) durante los festejos de la Independencia mexicana en Morelia y que ha dejado (hasta este momento) ocho muertos y decenas de heridos fue: ¿ahora sí comenzará la gente en México a poner atención a lo que está pasando?

Cuando me refiero a "la gente en México", quiero decir la gente que conozco, la que tiene cuenta en Facebook--Mexicans are Facebook junkies--, la que habita esa parte del país donde se toman las decisiones, la que no para de repetir(me), cada vez que se habla sobre la creciente y aparentemente irrefrenable ola de violencia que asola al país, que "eso es nada más es un desmadre entre narcos; todo lo demás está tranquilo". La gente bien, pues.

Los ocho muertos de ayer noche tienen algo de espeluznantemente inédito en esta vorágine sangrienta que asfixia al país en el que nací, del que me marché hace siete años y al que no tengo intenciones de volver. Son víctimas civiles, gente común y corriente que había ido al zócalo de la capital michoacana a oír el grito de Independencia como cada año, a divertirse y pasar un buen rato. Cualquiera de nosotros pudimos haber estado ahí.

Amigos periodistas que han cubierto todo tipo de guerras, incluidas ocupaciones y guerras civiles, suelen coincidir en su asombro ante la supervivencia de la rutina cotidiana aun en las circunstancias más extremas. En un rincón de Bagdad o de Beirut pueden estar cayendo las bombas, y a tres cuadras de ahí puede haber gente tomando el café/te de la tarde o mirando la telenovela de moda; una que, muy probablemente, sea de manufactura mexicana, para más inri.

Lo mismo puede estar pasando en México, quiero pensar. Pero cuando hablo con mis amigos sobre lo que está pasando allá presiento más negación por el descarrilamiento del país que determinación para seguir adelante con sus vidas. Tengo la sensación de que no quieren que les importe. Tal vez porque si comienzan a pensar en ello, no podrán parar y seguir adelante con la vida en un territorio sin ley puede ser insoportable. O tal vez no piensan en ello porque en realidad no les importa, porque ellos están a salvo, detrás de cristales blindados y la permanencia de un sistema de castas determinado por una mezcla complicada de raza, dinero y muchos complejos derivados del choque de indios y españoles hace cinco siglos; una asignatura que aún no hemos aprobado.

Ayer el derramamiento de sangre dio un giro irrevocable, y me pregunto si hoy esa gente, la que conozco, la gente bien, ha comenzado a preguntarse si debería comenzar a poner atención. Pero temo, y mucho, que esta vez el argumento para mostrar desinterés, para seguir alimentando la negación, sea decir que los ocho muertos (cuando esto escribo) en Morelia, no eran narcos, sino simplemente nacos. Eso, por brutal que parezca, es posible y habita en el despiadado imaginario colectivo de la gente bien de México. Y eso sería peor. Daría aún más miedo.

P.S. A partir de esta semana, queridos cómplices de PSN, este blog migrante se une a la oferta de opinión y participación del portal del canal de televisión V-me. Podrán seguir accediendo al contenido de PSN directamente en esta dirección o desde la página http://blogs.vmetv.com
Gracias a Lucho Sarmiento, Paulo Castrillón y especialmente a Ana Cristina Enríquez, por su invitación y entusiasmo.

Monday, September 15, 2008

PSN, al servicio de la comunidad

Queridos migrantes lectores de PSN,
Ayer recibí este mensaje en mi buzón electrónico y me pareció que lo mejor era compartirlo con ustedes. Es de una chica mexicana en busca de asesoría/consejo/patrocinador para irse a vivir a España. Le he aconsejado visitar el foro del sitio Mexicanos en España, donde estoy seguro encontrará alguien que le eche una mano, pero estoy seguro de que algunos de ustedes también podrán hacerlo. Lean abajo y, si tienen algo que decirle, dejen un mensaje aquí o escríbanme a aruizcamacho@hotmail.com

Gracias de antemano.

Hola, mi nombre es Cintya (sic) Guerrero. Vivo en Cancún, QRoo, actualmente, pero nací en DF. Leí tu blog porque mi novio se va a estudiar a la escuela de Diseño de Madrid en octubre y quiero irme a vivir con él. Ya fui a sacar el pasaporte y tengo dinero suficiente para vivir allá. El problema es que nadie quiere ayudarme.

En el año que quiero estar allá, quiero trabajar porque no sólo me voy por irme, sino para buscar oportunidades. Terminé mi licenciatura en Marketing pero en Cancún no he tenido buenas oportunidades. Me dijeron que busque una persona que viva en España que me dé una carta invitación, pero es obvio que no conozco a nadie allá.

Así (que) como dice tu blog, no quiero ser de las personas ilegales, pero de otra manera, ¿cómo le hago? Las personas no quieren contratarme por Internet. Además, tengo dinero para rentar junto con mi novio, o aparte, un departamento.

Por favor, oriéntame. Quisiera irme de ser posible el día 6 de octubre con él. Gracias por ayudarme. Necesito nuevas oportunidades y experiencias.

Tuesday, September 2, 2008

La nostalgia y el inicio



Llegar una nueva ciudad implica, entre muchas otras cosas propias del lugar común, enfrentarse a una pregunta constante que se va disolviendo con el paso de los días; con el ajuste: ¿pertenezco a este lugar? ¿Me reflejo en la gente que me rodea? ¿Estas calles pueden convertirse en mis calles?

Hay lugares difíciles de domesticar. Para mí la ciudad de México fue un hueso duro de roer; supongo que cualquier ciudad grande lo es si uno tiene 18 años y nunca ha salido de una ciudad pequeña. De hecho, luego de diez años de vivir (intensamente) en la ciudad de México, cuando la dejé, en agosto de 2001, tenía la sensación de marcharme de ahí con una lista de pendientes. Ya no tengo esa sensación, no sé si porque he madurado (horrendo y absurdo término) o porque he terminado por entender que las relaciones que uno inicia con las ciudades que se convierten en su hogar nunca terminan, aunque uno deje de vivir en ellas.

Hay otros sitios que le caen a uno como anillo al dedo desde el primer día y por los que uno siente amor a primera vista. Eso me pasó a mí con Austin. Recuerdo perfectamente el día que entré a la ciudad por el puente de Congress, vi el río Colorado a cada lado y el Capitolio al fondo, y sólo pensé: wow. Don't get me wrong. Austin no es una ciudad grande y espectacular a la manera de Nueva York; no es una de las capitales del mundo y llegar a ella en avión es un despelote, pero es un sitio único y yo me enamoré de ella desde el primer día que la vi.

Sentir nostalgia por lo que uno va dejando atrás es un síntoma inequívoco de la novedad que arrastran las mudanzas. Aunque lo que uno haya abandonado sea abonimable, se extraña a veces. A mí me costó poco más de dos años dominar las ganas locas de volver a la ciudad de México a pesar de mi convencimiento de que no quería vivir ahí. Pasada la nostalgia irracional, me reconcilié con el Distrito Federal que siempre amé y que no sólo ya no existe, sino que nunca volverá a existir, porque es en realidad la versión (o la deformación) de ese lugar que acarreo dentro de mí para todos lados.

Ahora que llevo dos semanas exactas de vivir en el norte de California, en Palo Alto concretamente, estoy extrañando Austin. Estoy comparándola con lo que veo aquí todos los días. Y si quieren saber cuáles son las conclusiones que saco a cada momento, se quedarán con las ganas, porque si las comparto aquí con ustedes les habré arruinado la fiesta del morbo, que a todos siempre nos apetece satisfacer.

Lo curioso es que cuando uno se pone a comparar el sitio de partida con el de llegada en los primeros días de la mudanza, la comparación es injusta y la ecuación, forzada. Porque uno en realidad compara el sitio real que ya vivió y que, a la luz de la distancia uno ha comenzado a idealizar, con el de llegada que, en realidad, es irreal, porque uno todavía no lo conoce y porque su rutina está siendo opacada por la imagen idealizada que uno hizo de él cuando apenas aguardaba la llegada. Aquel sitio, por tanto, en realidad no es tan así, y éste tampoco.

Lo más fascinante de este momento que atravieso es que, por vez primera, me enfrento a una mudanza que es, desde el principio, temporal. Sé de antemano y desde ahora que habrá un regreso, o al menos que habrá una mudanza más hacia otro sitio. Una partida. Todo entonces es temporal, todo está detenido por alfileres y uno habrá de cuidarse de no encariñarse con nada, para que no duela dejarlo atrás. Y si resulta que uno odia algo del sitio --las calles, la gente, las leyes, el clima, el sabor del helado-- es un sentimiento dulce, porque uno se regocija desde ahora sabiendo que lo perderá de vista, que ya no existe desde ahora. Esa ambivalencia resultas en un estado de alerta que casi da vértigo, que casi me asusta.


Como posdata final, mi buen amigo Oliver Bernstein de Austin me envió una foto de Las Manitas (que acompaña este post), un lugar representativo en la escena local de la ciudad, que ahora está vacío, pues tendrá que mudarse a otro lugar para dar paso al (enloquecido) proceso de aburguesamiento por el que atraviesa el Downtown de Austin. Es una imagen melancólica para cualquier austiniano de corazón.