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Monday, September 15, 2008
PSN, al servicio de la comunidad
Queridos migrantes lectores de PSN,
Ayer recibí este mensaje en mi buzón electrónico y me pareció que lo mejor era compartirlo con ustedes. Es de una chica mexicana en busca de asesoría/consejo/patrocinador para irse a vivir a España. Le he aconsejado visitar el foro del sitio Mexicanos en España, donde estoy seguro encontrará alguien que le eche una mano, pero estoy seguro de que algunos de ustedes también podrán hacerlo. Lean abajo y, si tienen algo que decirle, dejen un mensaje aquí o escríbanme a aruizcamacho@hotmail.com
Gracias de antemano.
En el año que quiero estar allá, quiero trabajar porque no sólo me voy por irme, sino para buscar oportunidades. Terminé mi licenciatura en Marketing pero en Cancún no he tenido buenas oportunidades. Me dijeron que busque una persona que viva en España que me dé una carta invitación, pero es obvio que no conozco a nadie allá.
Así (que) como dice tu blog, no quiero ser de las personas ilegales, pero de otra manera, ¿cómo le hago? Las personas no quieren contratarme por Internet. Además, tengo dinero para rentar junto con mi novio, o aparte, un departamento.
Por favor, oriéntame. Quisiera irme de ser posible el día 6 de octubre con él. Gracias por ayudarme. Necesito nuevas oportunidades y experiencias.
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inmigrantes mexicanos,
Madrid,
Mexicanos en España
Monday, July 28, 2008
Lo que sea por una Green Card, Gachupino Style
El año pasado, el Ministerio de Justicia español paralizó 449 matrimonios de conveniencia entre españoles e inmigrantes. "Si se sigue la tendencia del primer trimestre de 2008", reporta hoy el diario madrileño El País, "el año acabará con 516, un número bastante alto si se compara con los 70 casos de 2000".
El endurecimiento de las leyes migratorias europeas hará aun más difícil entrar, o permanecer, de manera legal en territorios antes fáciles de acceder como España. Qué lejos están los días en que los mexicanos, o cualquier latinoamericano, podíamos campar a nuestras anchas durante el tiempo que quisiéramos por las Españas sin temor a ser deportados, o a sufrir problemas para entrar en la madre patria. No habría que sorprendernos ahora si, de pronto, un número creciente de amig@s radicad@s en España nos anuncian su (inesperado) cambio de estado civil.
Aunque, ahora que lo pienso, cada vez más gente que conocí en la época de la universidad--no daré nombres--se ha mudado a España, y se ha casado con ciudadanos españoles--full disclosure: yo estoy casado desde 2000 con una uruguayomadrileña--. Sospechoso. Lo primero.
Se me ocurre que, en estos tiempos duros para la inmigración en que el matrimonio se ha convertido en un nada más que una herramienta para acceder a la legalización en el primer mundo, la gente de Facebook, ese universo pornográfico y paralelo en el que ahora perdemos nuestro tiempo saciando nuestra sed por el vouyerismo y el exhibicionismo, debería incluir algunas nuevas y clarificadoras categorías en el apartado de estado civil. A saber:
-Legally married, looking for something real
-Legally single U.S./European citizen, willing to marry for humanitarian/monetary reasons
-Married. Really.
-In a relationship, but can do you a favor.
-It's complicated; student visa to expire soon.
-In a (straight) relationship with my (gay) landlord.
-Divorced. Not Really.
-Really single. The guy in the picture is just a Mexican/Argentine/Ecuatorian/Colombian/Dominican/Venezuelan/Peruvian friend I met at a May-1st.-2006 rally/ACNUR fundraising.
El endurecimiento de las leyes migratorias europeas hará aun más difícil entrar, o permanecer, de manera legal en territorios antes fáciles de acceder como España. Qué lejos están los días en que los mexicanos, o cualquier latinoamericano, podíamos campar a nuestras anchas durante el tiempo que quisiéramos por las Españas sin temor a ser deportados, o a sufrir problemas para entrar en la madre patria. No habría que sorprendernos ahora si, de pronto, un número creciente de amig@s radicad@s en España nos anuncian su (inesperado) cambio de estado civil.
Aunque, ahora que lo pienso, cada vez más gente que conocí en la época de la universidad--no daré nombres--se ha mudado a España, y se ha casado con ciudadanos españoles--full disclosure: yo estoy casado desde 2000 con una uruguayomadrileña--. Sospechoso. Lo primero.
Se me ocurre que, en estos tiempos duros para la inmigración en que el matrimonio se ha convertido en un nada más que una herramienta para acceder a la legalización en el primer mundo, la gente de Facebook, ese universo pornográfico y paralelo en el que ahora perdemos nuestro tiempo saciando nuestra sed por el vouyerismo y el exhibicionismo, debería incluir algunas nuevas y clarificadoras categorías en el apartado de estado civil. A saber:
-Legally married, looking for something real
-Legally single U.S./European citizen, willing to marry for humanitarian/monetary reasons
-Married. Really.
-In a relationship, but can do you a favor.
-It's complicated; student visa to expire soon.
-In a (straight) relationship with my (gay) landlord.
-Divorced. Not Really.
-Really single. The guy in the picture is just a Mexican/Argentine/Ecuatorian/Colombian/Dominican/Venezuelan/Peruvian friend I met at a May-1st.-2006 rally/ACNUR fundraising.
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Mexican immigrants,
Mexicanos en España
Monday, July 7, 2008
La madre patria no 'perrea, perrea'
Para nadie es noticia a estas alturas la afirmación de que, conforme ha ido consolidando su posición en la Unión Europea y se ha convertido (de nuevo) en una potencia económica (ha superado recientemente a Italia en cuanto al producto interno bruto), España se ha ido alejando cada vez más de Latinoamérica y acercándose a Europa.
La nueva ley de inmigración ha puesto en evidencia que la cercanía que ha(bía) marcado las relaciones entre los países latinoamericanos y la madre patria ha quedado atrás. Para quienes conocen poco de cómo se dan las regulaciones al interior de la Unión Europea, es casi incomprensible atestiguar que en últimas semanas, como reporta hoy el diario El Universal, unos 40 mexicanos que viajaban como turistas han sido deportados desde suelo español por carecer de una carta de invitación para hospedarse con amigos o familiares, y que, según el periódico mexicano, debe ser autorizada por el Cuerpo Nacional de Policía español.
México no es uno de los principales países exportadores de migrantes hacia España--ni hacia el resto de la Unión Europa--pero sí es uno de los destinos turísticos favoritos de los mexicanos de clase media alta. Por lo demás, muchos de los mexicanos que viven en España lo hacen de forma legal, como estudiantes o porque se han casado con ciudadanos españoles. No sé cómo sea ahora porque hace cuatro años que no vivo allá, pero hasta antes de los atentados del 11 de septiembre--que transformaron el concepto de seguridad fronteriza en Estados Unidos y sus aliados europeos--era muy fácil permanecer, como mexicano de clase media alta, de forma ilegal en España.
Las cosas, pese al proceso de regularización que facilitó el gobierno español a casi 700,000 inmigrantes en 2005 y a que España ha abogado por la suavización de la nueva ley de inmigración europea, parece que han comenzado a cambiar.
Ayer en la cena, mi mujer me refirió esta nota publicada en El País de Uruguay, en el que se explica que, con la nueva ley de inmigración, la residencia española no será otorgada a un ciudadano no comunitario casado con un ciudadano español de manera automática, como era antes (así fue como yo obtuve la residencia, por 'reunificación familiar'), y sólo será otorgada si el cónyuge no comunitario cuenta de antemano con un contrato de trabajo en España.
Mi carnet de residencia expiró hace dos años. Así que ahora tengo la tarea de saber si para volver a obtenerla, alguien en España tiene que ofrecerme un trabajo. ¿Servirá de algo que, además de estar casado con una española, soy padre de dos ciudadanos españoles? No lo sé, pero parece poco probable que así sea.
A lo largo de esta semana seguiremos deshilvanando la nueva ley de inmigración europea y sus consecuencias para los lectores de PSN. En tanto, mexicanos y mexicanas, cuéntenme, please, si han tenido que enfrentarse ya a este nuevo muro fronterizo en la vieja europa.
P.S. Y decían que los gringos se estaban poniendo pesados con el tema de la inmigración. Who knew.
La nueva ley de inmigración ha puesto en evidencia que la cercanía que ha(bía) marcado las relaciones entre los países latinoamericanos y la madre patria ha quedado atrás. Para quienes conocen poco de cómo se dan las regulaciones al interior de la Unión Europea, es casi incomprensible atestiguar que en últimas semanas, como reporta hoy el diario El Universal, unos 40 mexicanos que viajaban como turistas han sido deportados desde suelo español por carecer de una carta de invitación para hospedarse con amigos o familiares, y que, según el periódico mexicano, debe ser autorizada por el Cuerpo Nacional de Policía español.
México no es uno de los principales países exportadores de migrantes hacia España--ni hacia el resto de la Unión Europa--pero sí es uno de los destinos turísticos favoritos de los mexicanos de clase media alta. Por lo demás, muchos de los mexicanos que viven en España lo hacen de forma legal, como estudiantes o porque se han casado con ciudadanos españoles. No sé cómo sea ahora porque hace cuatro años que no vivo allá, pero hasta antes de los atentados del 11 de septiembre--que transformaron el concepto de seguridad fronteriza en Estados Unidos y sus aliados europeos--era muy fácil permanecer, como mexicano de clase media alta, de forma ilegal en España.
Las cosas, pese al proceso de regularización que facilitó el gobierno español a casi 700,000 inmigrantes en 2005 y a que España ha abogado por la suavización de la nueva ley de inmigración europea, parece que han comenzado a cambiar.
Ayer en la cena, mi mujer me refirió esta nota publicada en El País de Uruguay, en el que se explica que, con la nueva ley de inmigración, la residencia española no será otorgada a un ciudadano no comunitario casado con un ciudadano español de manera automática, como era antes (así fue como yo obtuve la residencia, por 'reunificación familiar'), y sólo será otorgada si el cónyuge no comunitario cuenta de antemano con un contrato de trabajo en España.
Mi carnet de residencia expiró hace dos años. Así que ahora tengo la tarea de saber si para volver a obtenerla, alguien en España tiene que ofrecerme un trabajo. ¿Servirá de algo que, además de estar casado con una española, soy padre de dos ciudadanos españoles? No lo sé, pero parece poco probable que así sea.
A lo largo de esta semana seguiremos deshilvanando la nueva ley de inmigración europea y sus consecuencias para los lectores de PSN. En tanto, mexicanos y mexicanas, cuéntenme, please, si han tenido que enfrentarse ya a este nuevo muro fronterizo en la vieja europa.
P.S. Y decían que los gringos se estaban poniendo pesados con el tema de la inmigración. Who knew.
Monday, June 30, 2008
Apoyar al país de origen
Comenzamos a ver la final de la Eurocopa media hora antes de que terminara el partido. No es que no quisiéramos verlo desde el principio; es que nos confundimos en el horario y cuando llegamos de la piscina ya había comenzado el segundo tiempo.
España ya iba ganando por un gol a Alemania. Mi mujer y mi suegra, que preparaban ravioles caseros en la cocina, iban y venían cada tanto para ver el desarrollo del partido. No es que no les interesara, es que las dos, siendo españolas, no podían controlar la tensión de ver-el-partido-completo.
En algún momento, uno de los jugadores españoles estuvo a punto de colocar un segundo gol--no recuerdo su nombre; debo recordar a los lectores que no soy seguidor del fútbol, nací genéticamente impedido para ello, creo--y yo salté del asiento. En ese momento Emiliano, 7 años, me preguntó por qué había reaccionado así. Le expliqué--mis hijos, como es de esperarse en esta familia, jamás han visto un partido de soccer completo y, de hecho, no entienden muy bien las reglas del juego--que España había estado a punto de meter otro gol y que eso les aseguraría, a esas alturas del partido, la victoria.
--Entonces queremos que gane España, ¿verdad? --me preguntó Emiliano.
--Claro --respondí.
--¿Tú quieres que gane España?
--Sí.
--¿Por qué?
--Bueno, porque mamá es española, tus abuelos son españoles, tus primas y tus tíos son españoles, y tú y Guillermo son españoles.
--¿Y sólo por eso? --insistió Emilano.
--Sí. Uno tiene que apoyar a su país de origen.
--¿Uno tiene que apoyar a su país de origen?
--Sí, Emiliano.
--Oh.
Minutos atrás, en una de las visitas de Valentina al frente del televisor, Guillermo, 4 años, y Emiliano, le preguntaron a quién apoyaba. "A España", respondió ella, sin despegar la vista de la pantalla. "¿Por qué?", preguntaron los dos. "A ver, ¿quién nació en España?", preguntó ella. Sin despegar la vista del televisor, Guille, que nació en el hospital La Paz de Madrid una mañana helada y nublada de diciembre de 2003, levantó la mano.
Guillermo tuvo claro entonces la razón de su apoyo a la selección española, o eso creí yo en ese momento (cuando terminó el partido y comenzamos a celebrar el añorado triunfo de España en la Eurocopa, Guille creía que el triunfo significaba dos cosas: que el año entrante sí podremos ir de visita a España y que a partir de ahora los jugadores españoles ya podrán jugar ellos solos en la cancha, sin tener que enfrentarse a otro equipo).
Para Emiliano, el origen de nuestro apoyo a la selección española no parecía quedar muy claro. Emiliano nació en México, vivió tres años en Madrid y pronuncia las zetas y las ces como español, a diferencia de su hermano menor, que las pronuncia como mexicano. Pero para él la noción de país de origen se volvió complicada frente al televisor. Y la razón por la que en ese momento creí que debía escribir al respecto es que, cuando Emiliano me preguntó por qué yo apoyaba a España y respondí eso de "uno tiene que apoyar a su país de origen", me sentí, de alguna manera, panfletario.
Así que me he quedado con esa pregunta, y los reto a hacérsela a ustedes mismos y aventurar una respuesta. ¿Uno tiene que apoyar a su país de origen? ¿Cuál es el país de origen, aquel donde uno nació aunque prácticamente no haya vivido ahí, el que uno ostenta en su pasaporte aunque esa nacionalidad únicamente haya sido heredada por los padres, o aquel donde uno ha vivido más tiempo, donde uno se ha formado, en el que uno se siente en casa?
¿Cuál es? Díganme. Yo no lo tengo muy claro.
España ya iba ganando por un gol a Alemania. Mi mujer y mi suegra, que preparaban ravioles caseros en la cocina, iban y venían cada tanto para ver el desarrollo del partido. No es que no les interesara, es que las dos, siendo españolas, no podían controlar la tensión de ver-el-partido-completo.
En algún momento, uno de los jugadores españoles estuvo a punto de colocar un segundo gol--no recuerdo su nombre; debo recordar a los lectores que no soy seguidor del fútbol, nací genéticamente impedido para ello, creo--y yo salté del asiento. En ese momento Emiliano, 7 años, me preguntó por qué había reaccionado así. Le expliqué--mis hijos, como es de esperarse en esta familia, jamás han visto un partido de soccer completo y, de hecho, no entienden muy bien las reglas del juego--que España había estado a punto de meter otro gol y que eso les aseguraría, a esas alturas del partido, la victoria.
--Entonces queremos que gane España, ¿verdad? --me preguntó Emiliano.
--Claro --respondí.
--¿Tú quieres que gane España?
--Sí.
--¿Por qué?
--Bueno, porque mamá es española, tus abuelos son españoles, tus primas y tus tíos son españoles, y tú y Guillermo son españoles.
--¿Y sólo por eso? --insistió Emilano.
--Sí. Uno tiene que apoyar a su país de origen.
--¿Uno tiene que apoyar a su país de origen?
--Sí, Emiliano.
--Oh.
Minutos atrás, en una de las visitas de Valentina al frente del televisor, Guillermo, 4 años, y Emiliano, le preguntaron a quién apoyaba. "A España", respondió ella, sin despegar la vista de la pantalla. "¿Por qué?", preguntaron los dos. "A ver, ¿quién nació en España?", preguntó ella. Sin despegar la vista del televisor, Guille, que nació en el hospital La Paz de Madrid una mañana helada y nublada de diciembre de 2003, levantó la mano.
Guillermo tuvo claro entonces la razón de su apoyo a la selección española, o eso creí yo en ese momento (cuando terminó el partido y comenzamos a celebrar el añorado triunfo de España en la Eurocopa, Guille creía que el triunfo significaba dos cosas: que el año entrante sí podremos ir de visita a España y que a partir de ahora los jugadores españoles ya podrán jugar ellos solos en la cancha, sin tener que enfrentarse a otro equipo).
Para Emiliano, el origen de nuestro apoyo a la selección española no parecía quedar muy claro. Emiliano nació en México, vivió tres años en Madrid y pronuncia las zetas y las ces como español, a diferencia de su hermano menor, que las pronuncia como mexicano. Pero para él la noción de país de origen se volvió complicada frente al televisor. Y la razón por la que en ese momento creí que debía escribir al respecto es que, cuando Emiliano me preguntó por qué yo apoyaba a España y respondí eso de "uno tiene que apoyar a su país de origen", me sentí, de alguna manera, panfletario.
Así que me he quedado con esa pregunta, y los reto a hacérsela a ustedes mismos y aventurar una respuesta. ¿Uno tiene que apoyar a su país de origen? ¿Cuál es el país de origen, aquel donde uno nació aunque prácticamente no haya vivido ahí, el que uno ostenta en su pasaporte aunque esa nacionalidad únicamente haya sido heredada por los padres, o aquel donde uno ha vivido más tiempo, donde uno se ha formado, en el que uno se siente en casa?
¿Cuál es? Díganme. Yo no lo tengo muy claro.
Wednesday, April 9, 2008
'Aquí, donde vivimos, las casas parecen abandonadas'

Tal como lo prometí hace ya casi dos semanas--sorry, guys!--aquí está el testimonio de Melody Balzhur, cuya verdadera identidad conocerán si siguen leyendo este post.
Oriunda de Tlaxcala, un estado pequeñito ubicado en la zona central de México y al oeste de la capital, catalana por decisión propia, ella es una de las moderadoras del foro Mexicanos en España, y se mudó a Barcelona por amor. En Cataluña trabaja como farmacéutica y en sus tiempos libres le encanta 'hacer kilómetros' con su pareja a bordo de su motocicleta (si no me creen, nomás miren la foto que acompaña este post y que Melody amablemente quiso compartir with us all).
Como se lo dije a ella el viernes pasado que estuvimos charlando por msn durante casi tres horas, Melody es formalmente la madrina de la experiencia PSN. Si bien ayer subí el testimonio de Claudia--que espero ampliar esta semana porque ella ha prometido ahondar más en algunas de sus respuestas--la entrevista con Melody es el primero que llegó. Así que cuando nos veamos, ya sea en Catalunya o Chilango City, Balzhur se tiene que mochar con unos tacos de pastor.
Mi agradecimiento hacia ella por su tiempo, su confianza y su entusiasmo a colaborar, son infinitos. Esta es la primera entrega de la charla que PSN sostuvo con ella. Seguramente muchos de ustedes se sentirán identificados con su experiencia.
Antes que nada te quería dar las gracias por esta charla y por ser la madrina del proyecto. El tuyo será el primer testimonio formal que subo [en realidad que recibo] al blog y eso me emociona mucho.
Hombre, pues es todo un honor. Procuraré no defraudarte mucho.
Lo primero que te pido es que te identifiques con los datos personales que tú quieras y que sientas que realmente te identifican.
Verónica (prefiero dejar los apellidos en el aire), [tengo] 34 años, nacida en Tlaxcala, Tlax. [Soy] farmacéutica, [estoy] casada con un catalán y sin hijos pero con muchos gatos.
¿Desde hace cuánto vives en Barcelona y qué razón te llevó a vivir ahí?
Oficialmente, estoy aquí desde julio de 2004 y supongo que soy parte del colectivo de "inmigración rosa"; es decir, decidí cambiar mi residencia por vivir con mi pareja.
¿Conociste a tu pareja en México, en BCN, en un viaje?
Eso depende de cómo definas "conocer". Pero digamos que la primera vez que nos cogimos las manos fue en el aeropuerto del Prat, en Barcelona; vine expresamente a visitarlo. Nuestra relación comenzó en un juego de rol online.
¿Cuánto tiempo después de conocerse la primera vez online llegaste a BCN para vivir allá?
Pasó algo así como un año antes de decidir conocernos en persona y dos años más para elegir nuestro sitio de residencia para afincarnos como matrimonio.
¿Fue difícil para ti tomar la decisión de irte a Barcelona?
Imagínatelo, sí. [Fue] muy complicada porque es dejar [atrás] toda una vida en construcción; dejar un trabajo más o menos estable y rentable por un futuro laboral incierto, en un país que no conoces ni te conoce; alejarte de la gente que ha estado contigo toda la vida (amigos, familia, vecinos) y adaptarte a una diferente manera de vivir y distintas formas de ser de la gente.
Pasado el momento de tomar la decisión y una vez que llegaste a BCN, ¿qué es lo que más te costó trabajo en el proceso de adaptación?
Creo que la manera de ser de la gente de aquí, la actitud típica del español medio. A mi manera de ver en aquel entonces, eran bastos, groseros. Supongo que aún me lo parecen, pero ya no le doy importancia.
¿Cómo lograste adaptarte? ¿Cuánto tiempo te tomó dejar de sentirte una extraña?
Ufff… No dejas de sentirte una extraña, una parte de mí sigue estando en México, pero digamos que me acostumbré a vivir aquí tras dos años, cuando pude llenar los aspectos de mi vida que más me importaban [tener un trabajo, comenzar a conocer gente]. La verdad es que me ayudó mucho el Foro de Mexicanos en España, poder contactar a otras mexicanas en una situación como la mía.
Creo que es, digamos, un fenómeno creciente, ¿no? Tengo dos muy buenas amigas que se mudaron de México por una pareja. Una vive en Toronto y la otra en Alemania. Yo [mismo] me casé con una española de origen uruguayo a la que conocí en mi primera estancia en Madrid.
Parece que hay un auge [en] lo de migrar por seguir a la pareja. Ahora tanto mujeres como hombres nos movemos mucho más de nuestros orígenes, incluso si hay que cruzar medio mundo, como diríamos románticamente, por amor.
Uno a veces encuentra que la persona con la que más se identifica, la persona de su vida, proviene de un lugar distinto y, en algunos casos, lejano.
[Es] cierto. Antes también pasaba, pero no existían las facilidades de ahora para interactuar en tiempo real.
Y ahora, por la parte positiva de la adaptación, ¿qué es lo que más te gusta de tu vida allá?
[Es] difícil decirlo, pero creo que valoro más los beneficios sociales que puedes conseguir a través del trabajo. Es decir, las posibilidades de compaginar tu vida laboral con la familiar.
¿Qué es lo que más y menos extrañas de México?
Los horarios libres es lo que más extraño, esa posibilidad de salir a medianoche y encontrar sitios abiertos donde poder hacer algo (vale, generalmente es comprar, comer o beber); encontrar vida humana después de las 10 de la noche.
¿Pero eso no lo encuentras en BCN?
Es que no estoy en Barcelona ciudad, sino en los alrededores. No me atrae BCN, no me iría a vivir allí ni aunque me pagaran el doble que ahora. Tlaxcala, si alguna vez has estado, no es precisamente un sitio bullicioso; pero si sales de noche, aunque haya poca gente, parece vivo, al menos escuchas [a] un perro ladrar. Aquí, donde vivimos, está todo cerrado, las casas mismas parecen abandonadas. Te rodean bloques de pisos, todos con persianas cerradas. Supongo que si viviera en un barrio con alto número de inmigrantes sería diferente.
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