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Friday, August 8, 2008

The Blues' Already Kickin' In

This very same thing has happened to me before. Mi wife would just look at me with that tender Spanish look that suggests I'm unleashing my Mexican Sweet Tooth for Melodrama. Yeah, maybe. But it's an emotion I like to experience, though. It reminds me that, instead of leaving a place behind, I have actually added another room to that big borderless place I like to call home.

I'm talking about the Homeleaving Blues, la nostalgia del que se va, that is. Yesterday I dropped by Costco with my son Emiliano to get some stuff and, as every time he tags along to the supermarket, just before leaving he asked me to stop by the books section. While Emiliano was reading a Cat-in-the-Hat book on whales, a big graphic volume caught my eye. It was called Every town needs a trail, a beautiful book packed with outstanding pictures of Lady Bird Lake in Downtown Austin, formerly called Town Lake.

Valentina and my kids searching for nice rocks on Town Lake's shore. December 2005.

As I was going through the book, I couldn't keep from feeling a crunch in my guts. I've always said--always means, obviously, since 2004--my favorite place in Austin is Lady Bird Lake. It used to be one of our favorite weekend treats when we just arrived in the city; just strolling on its trail with my wife and kids every Sunday or Saturday morning was a blast. Then, around 2006, I started taking seriously my jogging and running proclivities, and the place where I would go, up until now, at least once a week to do some miles is there. Long story short, two weeks ago I ran 10 miles in Town Lake --I still don't get used to the new name-- for the very first time in my life.

So, I know there's one place I will miss about Austin when we leave --and we're leaving soon-- and it will be that damn trail on the shores of the Colorado River.

Who knew.

Monday, July 21, 2008

Wanna Some Real Soccer Frenzy? Try Some Saborrrr...

Los Angeles Times nos recuerda hoy--porque casi todos ya nos habíamos olvidado de él--que hace ya un año David Beckham pisó suelo californiano de la mano de un contrato por $6.5 millones anuales por cinco temporadas con el Los Angeles Galaxy, con la promesa, y la absurda responsabilidad tácita, de hacer del soccer el nuevo deporte rey en los Estados Unidos.

La nota del Times hace un buen balance al poner en perspectiva el papel de Beckham, un jugador que en la actualidad es más una marca que un valor neto del fútbol (me lo han confirmado amigos que saben del fútbol; you guys know I'm a teamsportsphobic), en la euforia que vive Estados Unidos en la actualidad con el fuchibol (no por feo, sino por cómo se pronuncia futbol en portugués). Los índices de audiencia que registraron las trasmisiones de los partidos de la Eurocopa, en la que resultó ganadora, cómo no, España, indican que, si bien sigue en la segunda línea, el fútbol soccer ya no es un deporte marginal en el gabacho.

Es probable que, como dice Beckham en la nota, el impacto de su paso por estadios gringos se vea de aquí a diez años, cuando los chavitos que ahora practican en las canchas de clase media y media alta de toda la nación lleguen a las ligas colegiales y, a la postre, profesionales, y sorprendan al mundo entero por su pasión y excelencia futbolera.

Desde que se anunció su llegada al Galaxy el año pasado, siempre he sido escéptico sobre la influencia de Beckham en la consolidación del fútbol soccer como deporte masivo en el país donde todo el mundo sabe qué significan los acrónimos NBA, NFL y MLB, pero poca gente aún sabe de dónde vienen las siglas MLS.

Más que un jugador en el ocaso con tanto caché en Hollywood como para atraer a un estadio de fútbol a personajes como Tom Cruise y Will Smith, yo creo que lo que necesita la MLS es un ídolo con sabor latinoamericano y si es inmigrante, mejor. Los cientos de miles de futbolistas llaneros que atiborran innumerables canchas improvisadas a lo largo y ancho de todo el país cada fin de semana son única y exclusivamente fanáticos del futbol.

Son los inmigrantes latinoamericanos los que, como diría el cliché, comen fútbol y sueñan fútbol, no las clases medias gringas, del color que sean--aunque la euforia auténtica se está dando entre los anglosajones--, quienes tienen otras pasiones deportivas y, aunque eventualmente terminarán teniendo un futbolero en la familia, cuentan en su árbol genealógico con varias generaciones de fervientes fanáticos de algún equipo de béisbol--que es algo así como la realeza de los deportes gringos--, de baloncesto o de fútbol americano (sin contar las ligas colegiales).



Son principalmente ellos, los recién llegados de América Latina, quienes abarrotan estadios improvisados para ver partidos amistosos --con fines 200% comerciales-- entre equipos de la primera división del fútbol mexicano --el América estuvo de gira la semana pasada por ciudades como Austin, Texas, (ver video arriba) y San José, California; mi actual y futuro lugares de residencia, respectivamente--y los que son capaces de pagar por ver cosas tan absurdas como una exhibición de tiros libres (ver video abajo), con tal de saborear, aunque sea un poquito pero de cerca y en vivo, el talento de astros latinos como Lionel Messi, Rafa Márquez o Ronaldinho.



La llegada de Beckham a la liga gringa de soccer coincidió también con el arribo de Cuauhtémoc Blanco al equipo Chicago Fire --no comments...--, pero yo creo que lo que hace falta es un ídolo en ascenso, no uno en el ocaso que pudo haber elegido un equipo angelino solamente para poder lanzar desde ahí su carrera en el cine o la televisión (Beckham ha comenzado a aparecer en programas de televisión; algunos de ellos lamentables, miren abajo), para hacer que la comunidad inmigrante termine de volcarse totalmente en la MLS y pueda entregar toda su pasión, su nostalgia canalizada y su conexión visceral con su alma máter deportiva, a uno de los suyos.



Llegados a este punto, me declaro incapaz de proponer nombres, pero sé que entre ustedes hay expert@s futboler@s. Así que propongan. ¿A qué futbolista traerían al gabacho?

Thursday, July 17, 2008

It IS a joke, okay?

Las estúpidas reacciones a la más reciente portada de The New Yorker (por cierto, el gran borlote opacó la atención que debió recibir este reportaje, publicado en la misma edición de la revista, sobre la formación de Barry como político, cuya lectura es obligada ) podrían hacernos pensar que todo el mundo ha perdido el sentido del humor en este país--el gabacho, I mean--y que la corrección política está a punto de cargarse por completo lo que conocemos como civilización occidental.

Political humor at its finest. Yeah, there's my take.

El Latino Comedy Project, un grupo de teatro con sede en, cómo no, Austin, Texas, es una muestra de que no todo está perdido. Llevan años riéndose de los estereotipos con que los segmentos más conservadores y obtusos de la sociedad gringa--y de la mexicana, también, la neta--siguen categorizando a la inmensa mayoría de inmigrantes mexicanos que vivimos en este lado de la línea. Lo hacen de una manera inteligente y punzante, mucho más fina que otros comediantes que también se ríen de la comunidad a la que pertenecen, como Carlos Mencia y, tal vez por eso, más irreverente.

Vean aquí su último sketch en video, una parodia a la cinta 300. Y ríanse. Es una BROMA, ¿okay?

Tuesday, July 15, 2008

If you're to find a job in the U.S. it better be off Spanish-language TV

The San Francisco Chronicle reported today that Spanish-language TV journalists in the Bay Area are paid 25% less that their angloparlantes counterparts, even though the Univision local station, "KDTV has beaten most of its Bay Area English-language competitors in various ratings contests".

The problem is, brown audiences are still considered poor, cheap. Naquitos, pues.

For someone like me, or dozens of friends of mine, who've worked for a number of years in Spanish-language media in the U.S. this ain't news looooong before this news broke. But some other gringo colleagues have just found out due to the SFC story, and they seem pretty pissed. Guanabee picked up the story, and then Gawker picked up Guanabee's take on the story.

If you want to pick up my take on the story, go to my FB page and read.

Aside from the is-this-news-or-what debate, what do you think, dear paisanos? Are y'all experiencing the downside of your Latino accents at your own working places? Por favor, cuéntenmelo todo, in any language you like.

Major accents accepted.

Friday, June 6, 2008

American authors with funny last names, revisited en español

El suplemento cultural Babelia del diario español El País, publica un texto de Eduardo Lago en el que hace un veloz recorrido por las letras estadounidenses de origen hispano que vale la pena leer.

El título es divertido: Los reyes del mambo leen novelas de ciencia-ficción, en alusión a las dos novelas escritas por autores de origen latino que han obtenido hasta este momento el Pulitzer, el premio literario más prestigioso de Estados Unidos: The Mambo Kings Play Songs of Love, del neoyorquino hijo de padres cubanos Óscar Hijuelos, quien lo obtuvo en 1990--convirtiéndose en el primer latino en ganarlo--, y The Brief Wondrous Life of Oscar Wao, del dominicano mudado a New Jersey con seis años de edad Junot Díaz, quien acaba de obtener el galardón.

(Como breve apunte, me gustaría comentar que, a diferencia de innumerables galardones literarios en el mundo literario iberoamericano, el Pulitzer sigue cimentando su enorme e indiscutido prestigio en dos columnas muy robustas: 1) se otorga a una obra ya publicada y 2) el premio monetario que se otorga es meramente simbólico: $10,000.)

El texto de Lago es una excelente guía de acercamiento a la literatuta estadounidense de origen latino. Lo único lamentable, y no por el libro al que hace alusión, que aún no leo y sobre el cual no tengo una opinión formada, es la referencia al último premio Alfaguara, que no viene al caso en el contexto:

"La concesión del Premio Alfaguara 2008 de novela a Chiquita, de Antonio Orlando Rodríguez, cubano residente en Miami que escribe en español, nos recuerda que hay un número no desdeñable de narradores hispanos cuya lengua literaria sigue siendo el castellano, aunque, en buena ley, es preciso señalar que las novelas de calidad escritas en inglés por los escritores latinos de Estados Unidos pertenecen por derecho propio y de manera incuestionable al canon literario norteamericano".

En una entrevista concedida a raíz de su premio, el propio Rodríguez explicó que él "cayó en Miami" hace apenas pocos años y, aunque no lo sé de cierto, dudo que este autor se considere parte de la literatura estadounidense. Otros autores que escriben en español y que han vivido, o viven, en Estados Unidos son, por mencionar sólo algunos ejemplos conspicuos, Isabel Allende, Gioconda Belli, Tomás Eloy Martínez y Antonio Muñoz Molina, y sin embargo no son considerados parte de la literatura estadounidense, sino iberoamericana, por lo que hacer mención de sus obras en un texto que aborda la literatura estadounidense de origen latino habría sido, simplemente, descabellado.

En ese sentido, la alusión a Chiquita tiene un ligero tufillo a la mercadotecnia tradicional propia de Prisa, el conglomerado de medios que es dueño tanto de El País como de editorial Alfaguara.

Como cierre, una entrevista con Junot Díaz, de quien pronto hablaremos en este espacio.